Han leído nuestros comentarios:

lunes, 29 de octubre de 2012

Los Otros (2001)


"Los Otros", film rodado a principios de la década pasada, bajo la dirección del chileno Alejandro Amenábar, se transformó rápidamente en una de las películas favoritas de quien escribe, al punto de haberla visto no menos de una decena de veces, y disfrutando plenamente cada una de ellas. Hay dos enormes méritos en esta obra, los secretos de su gran atractivo: por un lado, el genial trabajo de este joven cineasta nativo de Santiago de Chile, a su vez también guionista (lo cual agranda su logro); y por otro, la performance descomunal de esa actriz de primerísima línea que es la hawaiana Nicole Kidman, a quien hemos visto brillar en largometrajes como "Batman Forever", "Moulin Rouge" o "La Intérprete". Igualmente, a nuestro modesto entender, es en "Los Otros" donde alcanza su máxima expresión actoral.

La historia muestra a Grace Stewart (Kidman), una mujer con férreas convicciones religiosas y de muy fuerte carácter, que vive sola junto a sus dos pequeños hijos en una lúgubre mansión ubicada en Jersey, alejada de prácticamente todo contacto con la civilización. La acción se sitúa a mediados de la década del 40', tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Grace se encuentra a la espera de que su esposo Charles (Christopher Eccleston) regrese del frente de batalla. Mientras tanto, lleva adelante su solitaria vida acompañada tan sólo por sus dos pequeños: Ann (Alakina Mann) y Nicholas (James Bentley). Los niños son víctimas de una extraña enfermedad que no les permite estar en contacto directo con la luz diurna, dado que son fotosensibles al extremo. Por ende, la casona se transforma en un oscuro y tétrico sitio, carente de toda alegría, donde Grace misma lleva adelante la educación de ambos infantes.

Las cosas comenzarán a tomar un cariz sobrecogedor a partir del ingreso en la casa de una dama llamada Bertha Mills (Fionnula Flannagan), quien llega para trabajar como ama de llaves, acompañada de un jardinero algo tosco, Edmund Tuttle (Eric Sykes) y de una joven muda psíquicamente perturbada, Lydia (Elaine Cassidy). Extraños sucesos irán desarrollándose en el interior de la vivienda, que lleva a Grace a suponer que hay presencias sobrenaturales allí adentro. La posterior llegada de Charles, surgido desde la nada en medio de la niebla circundante, tampoco ayudará a clarificar los pensamientos de su atribulada esposa.

"Los Otros" es una película fascinante, oscuramente intranquilizadora. El suspenso está excepcionalmente trabajado, e incluso algunas escenas coquetean con un terror moderado (el mejor ejemplo es aquélla en la cual Grace ingresa en la habitación donde Ann se encuentra de espaldas, jugando en el suelo con el vestido que su mamá le pidió que no ensuciara...), y no hay dudas de que el gran culpable de esto es Alejandro Amenábar. La densa -y tensa- atmósfera que transmite la historia, dentro de los confines de esa deprimente mansión en medio del bosque húmedo y neblinoso, pone a prueba permanentemente los nervios del espectador.

La labor actoral de Nicole Kidman (esta película por momentos se transforma en un unipersonal a su cargo) es suprema. Dota a su Grace de una credibilidad inmensa, llegando al punto límite en la escena del final. Una actriz brillante, en todo su esplendor. Y son sencillamente conmovedores los desempeños de ambos vástagos, pero muy especialmente el de James Bentley, cuyo debut cinematográfico se produjo en este film. Inexplicablemente, el pequeño Bentley sólo filmó otra película después de "Los Otros", que fue "Llámame Peter", en 2004. Cuesta entender el porqué no ha tenido continuidad un jovencito con tamaño potencial talento. El mismo caso se dio con la niña Alakina Mann, quien sólo participó en "La Joven de la Perla" (2003), luego de este trabajo. Y para estar a tono, el mismísimo Amenábar solamente dirigió un filme más después de éste: "Mar Adentro", de 2004.

Para nosotros, "Los Otros" es una obra maestra del suspenso, a la vez que una historia muy conmovedora, donde las labores actorales son tan preponderantes que los personajes cobran vida y protagonismo propio, hasta rozar el calificativo de inolvidables. Recomendable desde todo punto de vista!

Título:  "Los Otros" ("The Others")
Año: 2001
Origen: Estados Unidos / España / Francia / Italia
Director: Alejandro Amenábar
Principales intérpretes: Nicole Kidman, Fionnula Flanagan y Christopher Eccleston.
Duración: 101 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentario: Javier Parente, para OXIDO.-


   

miércoles, 24 de octubre de 2012

Valiente (Brave)


Y los Estudios Disney / Pixar lo hicieron de nuevo. Otra genialidad, otra obra maestra. Otra producción animada que quedará en los anales del género, escribiendo la historia a cada paso. Otra sorpresa imposible de describir con palabras. Qué podemos decir? Que los personajes animados son cada vez más humanos...? Que poseen gestos y actitudes que los convierten, casi, en intérpretes de carne y hueso...? Que a algunos animales tenemos que mirarlos detenidamente, de arriba a abajo, para poder discernir si son reales o no...? Que los paisajes son fotografías...? Sigue habiendo capacidad de asombro, señores. Esta nueva joyita concebida desde la genialidad de estos dos enormes estudios de animación consigue algo que a esta altura ya no es moneda corriente en el mundo del Séptimo Arte: nos deja con la boca abierta!

El triunvirato compuesto por Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell son los responsables de la dirección de "Brave", como así también del libro cinematográfico. Las voces de los principales personajes (la familia Real) son aportadas por Kelly Macdonald, Billy Connolly y Emma Thompson.

La trama gira en torno a Mérida, una joven princesa escocesa, adolescente un tanto rebelde, con gran habilidad en la arquería y corazón muy valeroso. Sus padres, los reyes, han organizado una justa de arco y flecha, donde se presentarán príncipes de otros reinos, en aras de lograr el premio mayor: unirse en matrimonio -precisamente- con Mérida. La Reina Elinor, aferrada a antiguas tradiciones, parece incapaz de comprender que su hija desea encontrar por sí misma el amor, y trazar su propio camino en la vida. Claro que tales sanas intenciones no eran muy comunes entre las clases dominantes, en los tiempos medievales durante los cuales se desarrolla la historia.

Por ende, decidida a disponer de su vida hasta las últimas consecuencias, Mérida se enfrenta a su madre, que sin dudas la ama, pero que trata de mantener las riendas sobre la conducta de su hija. Todo esto ante la pasividad de su padre -el Rey Fergus-, quien se ve permanentemente superado por el carácter de las mujeres reales. Mérida hallará ayuda en una bruja a la cual encuentra en el bosque, quien le entregará una pócima cuyos efectos -que no relataremos aquí- harán que todo se escape del control de la joven princesa. Esta se verá obligada por las circunstancias, a reveer sus actos y poner a prueba sus férreas convicciones...

La película es bellísima por donde se la analice. Por supuesto, la estética visual -máxime tratándose de un film animado- es lo que impacta en mayor grado. El nivel de perfección de este tipo de obras ha llegado a niveles supremos. Y obviamente, no está excenta de un mensaje positivo, representado en la dura prueba que debe enfrentar Mérida para defender lo que cree correcto. Los personajes poseen altísimas dosis de simpatía y carisma, muy especialmente padre e hija, quienes transmiten ese tan humano sentimiento de ser de tal palo tal astilla, y no solamente nos estamos refiriendo a sus graciosas y profusas cabelleras rojizas... 

Una de las mejores producciones animadas que hayamos tenido oportunidad de ver. Recomendable para cualquier edad y todo tipo de públicos...

Título: "Valiente" ("Brave")
Año: 2012
Origen: Estados Unidos
Directores: Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell
Duración: 100 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentario: Javier Parente, para OXIDO.-

martes, 2 de octubre de 2012

Furia de Titanes II (2012)


"Wrath of the Titans", también conocida como "Ira de Titanes", o, como se la llamó en Argentina -erróneamente- "Furia de Titanes II", vendría a presentarse como una continuación de aquélla "Clash of the Titans" estrenada un par de años antes, donde seguíamos el peregrinar del joven semidiós Perseo a través de la riquísima historia de la Mitología Griega, buscando vengarse de su tío el Dios Hades, por la muerte de sus padres -humanos- adoptivos, una familia de pescadores. En la anterior entrega, el atribulado Perseo lograba aniquilar al monstruoso y colosal Kraken, y habiendo logrado una suerte de reconciliación con su verdadero padre, el Dios Zeus, salvaba al cierre de la historia la vida de la princesa Andrómeda.

Ahora, en esta nueva aventura, una década ha transcurrido desde aquéllos hechos, y Perseo (nuevamente interpretado por el carismático pero inexpresivo Sam Worthington) lleva una vida bastante tranquila en una aldea junto a su hijo Helius (John Bell). Esta calma durará poco, porque Perseo se enterará de un nefasto plan llevado a cabo por el pérfido Hades (también interpretado por el mismo gran actor de la primera entrega, Ralph Fiennes) y por su propio medio hermano, Ares (Dios de la Guerra, rol jugado por el venezolano Edgar Ramírez), para quitarle su poder a Zeus (otra vez, el magnífico Liam Neeson). Hades y Ares tienen como consigna la liberación del padre de Zeus, de Poseidón (Danny Huston) y del mismo Hades, o sea: Kronos. Kronos -representado en el film por una imponente figura humanoide de fuego- es el antiguo líder de los Titanes, hechos prisioneros por los Dioses. Zeus, Hades y Poseidón han confinado a Kronos (como dijimos, su propio padre) al tenebroso Abismo de Tártarus, desde donde planean liberarlo ahora el mismo Hades con la ayuda del traidor Ares. Perseo tomará en sus manos la misión de ir en rescate de Zeus, quien debilitado por la falta de fé de la humanidad en sus Dioses, irá perdiendo paulatinamente poder, el cual será absorvido por el inmenso Kronos para poder liberarse.

El argumento es interesante -toda la Mitología Griega lo es, de hecho- pero del film en sí no puede decirse lo mismo. Está bastante por debajo de "Furia de Titanes", que dicho sea de paso, tampoco era una obra maestra, pero al menos contaba con un factor del cual adolece esta "Ira de Titanes": era muy pero muy entretenida. Mientras que esta "secuela" apenas llega a la categoría de "llevadera".

Cierto es que los actores son casi todos los mismos -al menos en los roles más importantes-, pero ni siquiera el hecho de contar con figuras tan taquilleras alcanza para salvar el incendio. Quizás aquella "Furia de Titanes" contaba con personajes más atractivos o carismáticos, tales como Caronte o las Brujas Greas. O simplemente la historia ha perdido sorpresa y originalidad, entonces por momentos todo se torna un poco tedioso y previsible.

Los efectos especiales son importantes, como en toda producción de este estilo que se precie. A modo de ejemplo, esa grotesca e imponente figura del Kraken ha sido reemplazada por otra igualmente impresionante, la de Kronos. Pero tampoco eso suma demasiado a la hora de otorgarle mucho crédito al film.

Las actuaciones son discretas en todos los casos: grandiosos actores como Neeson o Fiennes están desaprovechados en estos papeles que les exigen tan poco. Y Worthington, bueno... su rostro es tan impasible como su capacidad para generar ganancias.

El director es el sudafricano Jonathan Liebesman, con escasos antecedentes, y ninguno de relieve ("Invasión a la Tierra", siendo generosos). Su labor es bastante más pobre que la de su predecesor, Louis Leterrier.
Un detalle quizás menor, pero que vale la pena mencionar, es que "Ira de Titanes" dura menos de cien minutos, una extensión menor para una producción de tintes tan épicos. Quizás era señal de que en esta "Furia de Titanes II" no había demasiado por contar... Y eso que estaba la Mitología Griega de por medio!

Título:  "Furia de Titanes II" ("Wrath of the Titans")
Año:  2012
Origen:  Estados Unidos / España
Director:  Jonathan Liebesman
Principales intérpretes: Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes.
Duración:  99 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻

Comentario: Javier Parente, para OXIDO.-