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viernes, 31 de agosto de 2012

Rosario Tijeras (2005)


No menos de una decena de veces hemos tenido la oportunidad de ver esta -para quien les escribe- verdadera joya del cine latinoamericano (Co-producción entre Colombia, México, España y Brasil, para ser exactos). No nos tiembla el pulso a la hora de decir que es una de las películas más fascinantes de los últimos años, aunque no ingrese en la consideración de las ligas mayores (léase Hollywood y otros puntos símiles). Esta fascinación a la que hacemos referencia tiene sin dudas su sustento en los dos pilares sobre los cuales se cimenta ROSARIO TIJERAS: por un lado, la poderosa presencia escénica de la Rosario en la ficción, Flora Martínez. Y por el otro, el gran trabajo del director mexicano Emilio Maillé, quien curiosamente tiene a ROSARIO TIJERAS como su única incursión en la pantalla grande, al menos hasta ahora.

La historia, basada en el best seller del escritor colombiano Jorge Franco, y narrada con la utilización de permanentes flashbacks que avanzan y retroceden a través de la trama, se sitúa en Medellín, a finales de los años ochenta. Cuenta la vida de Rosario, una mujer tan bella como peligrosa que se mueve en el submundo del narcotráfico como pez en el agua. Su particular oficio es el de sicaria, es decir que asesina por dinero. Proviene de una familia humilde con pasado tumultuoso, de hecho fue violada en dos oportunidades siendo niña: la primera por su padrastro (ante la inacción de su madre) a los ocho años. Y a los catorce, por un sujeto del cual se vengó cortándole los testículos con una tijera de podar.

Ya de adulta, Rosario -interpretada por esta inusualmente hermosa actriz canadiense, hija de padre colombiano, Flora Martínez- junto a su hermano Jonhefe (Rodrigo Oviedo), conocen gente de pésima calaña, y de hecho, trabajan para ellos como asesinos a sueldo. Rosario se encuentra una noche en una disco con dos jóvenes de extracción social muy diferente a la suya; uno de los cuales, Emilio (Manolo Cardona) se siente fuertemente atraído por ella. Se conocen, y pasarán a vivir una desenfrenada relación basada casi con exclusividad en el sexo. Pero pronto será el otro joven, Antonio (muy bien interpretado por el español Unax Ugalde), quien tomará enorme importancia para Rosario, transformándose sucesivamente en su amigo, su confidente, y algo más.

Las preciosas imágenes de la Medellín de hace dos décadas cobran un papel superlativo en ROSARIO TIJERAS. De día o de noche, las subyugantes tomas que Emilio Maillé nos muestra, van dejando ver que la vida de los personajes late al compás de esas luces titilantes de la ciudad nocturna, de los hermosos amaneceres que van naciendo detrás de ella, o en la inquietante violencia que emana de los barrios bajos desde los cuales han surgido Rosario, sus familiares y amigos. Excepto Antonio y Emilio, claro.

Honestamente, nos pareció una de las películas más conmovedoras que hayamos visto. Las actuaciones de Flora Martínez y de Unax Ugalde son excelentes, dotando ella a su Rosario de desgarradora visceralidad; y él a su Antonio de creíble inocencia. La lucha de Rosario por escapar de su irremediable destino, y de hallar un verdadero amor en medio de cientos de hombres que pugnan por poseerla, es francamente emocionante.

La tensión y la violencia se palpan, se perciben casi permanentemente, a lo largo de las más de dos horas que dura la cinta. Dos horas que se pasan volando, tal es el hipnótico efecto que la película produce. Inclusive, es interesante su visión más de una vez, para terminar de comprender cada pequeño detalle del guión que pudo haberse escapado en medio de tantos flashbacks, idas y vueltas.

Mucho más que recomendable, la experiencia de ver ROSARIO TIJERAS nos deja una curiosa mezcla de sentimientos: amargura ante lo impiadoso de las vidas de algunos personajes, fascinación por el desfile de sugestivas imágenes, admiración por el talento y el porte de Flora Martínez, y un inmediato deseo de volver a ver el film, una y otra vez.

Título: "Rosario Tijeras"
Año: 2005
Origen: Colombia / España / México / Brasil
Director: Emilio Maillé
Principales intérpretes: Flora Martínez, Unax Ugalde y Manolo Cardona.
Duración: 126 minutos
Calificación:☻☻☻☻☻☻☻☻☻☻!!

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

     

lunes, 20 de agosto de 2012

Aguirre, la Ira de Dios (1972)



Werner Herzog nació en septiembre del 42' en Munich. Afamado escritor, productor y director, fue elevado hace ya tiempo a la honorífica categoría de "objeto de culto" por cinéfilos de todo el orbe. Creador de fascinantes joyas cinematográficas como "Nosferatu", "Fitzcarraldo", o la película que aquí vamos a reseñar -"Aguirre, la Ira de Dios"-, su nombre se asocia usualmente al de su gran actor fetiche (algo así como el Johnny Depp de Tim Burton, para que nos entendamos), el maravilloso y singular Klaus Kinski.

Kinski, nacido como Nikolaus Nakszynski en 1926 en Sopot, Polonia, ha sido uno de los más inusuales personajes de la historia del cine. Violento e irascible, su fama de individuo problemático alcanzó los mismos ribetes que la de actor. Es sabido de la pésima relación que lo unía a Herzog, con quien llegaron a amenazarse mutuamente de muerte durante esta filmación. La opinión que Kinski tenía del alemán era la peor, pero eso no impidió que juntos crearan algunas inolvidables gemas del séptimo arte. Como la que nos ocupa, la primera película que rodaron en sociedad.

"Aguirre, la Ira de Dios" fue filmada íntegramente en escenarios naturales del Perú, y muchas historias se tejieron en torno a ella. Que fue rodada con una cámara de 35 milímetros robada por Herzog de su escuela, que varias escenas no fueron ensayadas y los actores reaccionaban espontáneamente ante las situaciones que se planteaban, que Kinski hirió de gravedad en la cabeza a un asistente con una espada, y a un extra le voló un dedo de una mano de un tiro, que fue mordido de verdad por un mono en la escena final... O sea, toda clase de situaciones increíbles y fuera de lo común, que alimentaron la leyenda de "Aguirre" a través de los años, hasta transformarla en un preciado film de culto.

La historia se desarrolla en el siglo XVI y muestra a una expedición española, años después de la destrucción del Imperio Inca, bajando desde el Perú hacia el Río Amazonas, en afanosa búsqueda de la Ciudad de Oro, Eldorado. Dichos expedicionarios son liderados por Gonzalo Pizarro (Alejandro Repullés). Ante las innumerables dificultades del viaje, Pizarro comisionará a cuarenta de sus hombres para que naveguen a través del río en búsqueda de comida, de nativos mínimamente inteligentes, y del camino correcto hacia Eldorado. Don Pedro de Ursúa (interpretado por el mozambiqueño Ruy Guerra) es puesto al comando de este sub-grupo, quien pronto será traicionado y derrocado por el irascible e inescrupuloso Don Lope de Aguirre (Kinski, obviamente). La fiebre y la locura de Aguirre por llegar a la mítica Ciudad Dorada conducirá a los españoles a una desquiciada aventura selvática repleta de dificultades y peligros.

Varios detalles podrían dar a pensar que el producto no estaba llamado a pasar a la historia (algunos ya expuestos más arriba), sumados a errores (errores...?) casi amateurs en la filmación (como por ejemplo, el de la escena en la cual el improvisado carruaje en el cual llevan a Doña Inéz -Helena Rojo-, prometida de Don Pedro de Ursúa, se tambalea en el lodazal de fango, y una mano que aparece desde un costado -la de Herzog!- ayuda a los indios que la transportan). Pero nada de ello logró éxito en su conspiración contra el aura que rodeó a esta obra, agigantada por el paso de cuarenta años desde su estreno.

Ya desde la escena inicial, con los cientos de conquistadores bajando hacia el río por las montañas peruanas, el film impacta y estremece. La banda sonora es digna cómplice de las shockeantes imágenes plasmadas por la cámara robada por Herzog. La artesanal visceralidad de las acciones en medio del barro y de la impenetrable selva amazónica, son imposibles de lograr en el cine de hoy día. Se necesitaría esa cuota de magia que "Aguirre" sin dudas transmitía. Y grandes responsables de tal magia son la incompatible dupla Kinski - Herzog. El primero de ellos, dotando a Don Lope de Aguirre de una insanía descollante. El gran actor polaco transformó a su expedicionario español en una leyenda. Mientras que la brillantez de Herzog para crear climas y atmósferas ominosas, no tiene parangón.

Inquietante, movilizadora, imposible de olvidar. Una de las más valiosas joyas dentro del arcón donde se guardarían imaginariamente los mayores tesoros cinematográficos de todos los tiempos.

Título: "Aguirre, la Ira de Dios" ("Aguirre, der Zom Gottes")
Año: 1972
Origen: Alemania
Director: Werner Herzog
Principales intérpretes: Klaus Kinski, Helena Rojo y Del Negro.
Duración: 93 minutos
Calificación:☻☻☻☻☻☻☻☻☻☻!!

     

martes, 7 de agosto de 2012

Inmortales


Imposible no trazar un paralelo entre esta obra del director indio Tarsem Singh con "Furia de Titanes", del francés Louis Leterrier. Ambas son un alarde de gran tecnología visual, las dos se basan en casi los mismos personajes de la Mitología Griega, las dos cuentan con intérpretes de primer nivel en sus repartos, se estrenaron con poco tiempo de diferencia... y las dos son productos bien logrados, muy entretenidos.

En "Inmortales" la trama gira en derredor del Rey Hyperión (Mickey Rourke, viviendo esta nueva etapa de éxitos en su recuperada carrera... y vida), monarca sumamente poderoso y de extrema crueldad, quien no vacila en arrasar todo a su paso, valiéndose de un ejército de soldados con los rostros desfigurados por él mismo. Este raid de muertes se desarrolla a través de la Antigua Grecia. Hyperión busca una formidable arma llamada el Arco de Epiro, que le representaría el poder suficiente para aniquilar a Zeus (Luke Evans) y a los demás Dioses del Olimpo, liberando a los Titanes que han sido hechos prisioneros en los Montes Tártaros, a manos de los mencionados Dioses.

Hete aquí que Zeus no puede intervenir -por su condición divina- en los problemas de la humanidad, por eso no puede detener por sí mismo las actividades de Hyperión. Pero discretamente elegirá a un valiente joven llamado Theseus (papel jugado por el británico Henry Cavill), quien se las verá en la casi imposible tarea de evitar que el brutal Hyperión logre hacerse del maravilloso arco forjado por el Dios Ares.

La película es intensa, visceral. Hay escenas que conmueven desde lo brutal, como por ejemplo aquélla en la que Hyperión le da a entender al desertor Lysander (Joseph Morgan) qué es lo que va a pasarle por ser traidor, pese a que Lysander se ha pasado a su bando... nos puso la piel de gallina el desenlace de esa acción!. Mickey Rourke es plenamente convincente en su caracterización del atroz Hyperión, y le otorga una crueldad inusitada al desquiciado monarca. No puede decirse lo mismo de su co-estrella Henry Cavill, quien ni por asomo tiene los kilates escénicos del astro norteamericano.

Visualmente el film es impactante, como todo producto de fantasía pergeñado en estos tiempos, en los cuales los efectos visuales son amos y señores. Nos viene a la mente "300", revolucionario filme -desde lo estético- que comparte productores con ésta "Inmortales". Para el director Tarsem Singh, "Inmortales" es la tercera producción que lo muestra tras las cámaras. Su labor ha sido correcta, la película pasa sobradamente todas las pruebas... excepto quizás, la de la coherencia entre las características de estos personajes en la Mitología Griega y lo que la película muestra. Aseguran los conocedores y estudiosos que lo que el film presenta (en referencia a algunos protagonistas) poco y nada tienen que ver con lo que la historia narra. Pero en fin... dificultamos que todos los fanáticos de este tipo de películas sean a su vez doctos en Mitología... Por ende, a disfrutarla, que vale la pena.

Título: "Inmortales" ("Immortals")
Año: 2011
Origen: Estados Unidos
Director: Tarsem Singh
Principales intérpretes: Henry Cavill, Mickey Rourke y Stephen Dorff
Duración: 110 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻

Comentario: Javier Parente, para OXIDO.-