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viernes, 18 de noviembre de 2011

El Quimérico Inquilino (1976)

Terriblemente sórdido -aunque no exento de una pizca de humor ácido- film francés dirigido por el polémico actor, director y escritor franco-polaco Roman Polanski (nacido Rajmund Liebling) durante el año 1976. Polanski, uno de los más afamados y controversiales cineastas de todos los tiempos, participó de esta "El Quimérico Inquilino" en los mencionados tres roles, dejando bien marcado su sello en esta impresionante obra.

La acción se desarrolla en París, donde un tímido individuo apellidado Trelkovsky (obviamente, Polanski) pugna por alquilar un lúgubre departamento, que forma parte de un no menos sórdido edificio propiedad de un anciano llamado Señor Zy, rol jugado por el extinto actor americano Melvyn Douglas. La principal característica del lugar es que su anterior inquilina se lanzó al vacío por la ventana, quedando muy lastimada e internada, debido a sus graves heridas, en un hospital.

Firmemente decidido a rentar el apartamento, Trelkovsky se dirige a visitar a la infortunada mujer al nosocomio, para averiguar en qué estado se halla. Allí se topará con una amiga de ésta, Stella (rol interpretado por la fascinante actriz parisina Isabelle Adjani - "Nosferatu", "Verano Caliente", "La Pasión de Camille Claudel", "Diabólique", entre otras), con la cual entablará una amistad y posteriormente una relación muy espaciada e informal.

Finalmente la desdichada ex inquilina fallece, por lo cual Trelkovsky logra acceder al departamento. Una vez en el edificio, recibirá todo tipo de advertencias de parte del propietario, especialmente referidas al trato con sus vecinos, los cuales no desean ser perturbados por ruidos molestos. Pese a su bajísimo perfil, Trelkovsky no logrará esquivar los reclamos y la ira de los otros moradores, especialmente luego de una animada reunión festiva junto a sus amigos en el apartamento.

La atmósfera de la película comenzará a enrarecerse, a medida que Trelkovsky comienza a obsesionarse; primero, con tratar de agradar y no molestar a sus recelosos co-inquilinos; y luego, al empezar a creer que es víctima de una perversa conspiración de los mismos.

Mencionábamos en el anterior párrafo la palabra "atmósfera". Pues bien, ésa es la clave de la película: el entorno del film es tan agobiante y siniestro, que va atrapando y sumergiendo al espectador en la conflictiva personalidad de Trelkovsky, imbuyéndose en el extraño comportamiento del personaje a través de las noches en su habitación, o recorriendo los oscuros y perturbadores pasillos de la antigua residencia. Todo es depresivo en "El Quimérico Inquilino", especialmente si nos referimos a la segunda mitad del desarrollo.

Polanski es un director fenomenal. Esta es, seguramente, una de sus obras más inquietantes y mejor logradas. La fotografía, el desenvolvimiento de la trama, y las imágenes que se suceden hacia el final del film, son simplemente brillantes. Y como actor, si bien no nos gusta tanto como en su rol de director, también logra dotar a su Trelkovsky de esa aura de pequeñez, introversión y atormentamiento que lleva consigo.

El resto del elenco está muy a la altura del film, siendo Isabelle Adjani quien se lleva -como en todas las películas en las que interviene- las mayores miradas y aplausos. El aura único que acompaña a la francesa sólo puede ser comparado con el de alguna otra actriz europea de culto, como es el caso de la holandesa Maruschka Detmers. Increíble Adjani, lástima que no toda su filmografía (unos cuarenta títulos) sea posible de conseguir en Argentina.

Para resumir, "El Quimérico Inquilino" no es -bajo ningún punto de vista- un film de sencilla visión. Puede que llegue a no gustar ni siquiera a los fanáticos del cine de suspenso o terror, pero es sin dudas un exquisito thriller psicológico de altísima escuela, de visión casi obligatoria para aquellos que no se conformen con ver cine solamente para entretenerse. Excepcional, por donde se lo mire.

Título: "El Quimérico Inquilino" ("Le Locataire")
Año: 1976
Origen: Francia
Director: Roman Polanski
Principales intérpretes: Roman Polanski, Isabelle Adjani y Melvyn Douglas
Duración: 126 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

jueves, 17 de noviembre de 2011

Gigantes de Acero

Imposible negar que la primera impresión que me llevé de este filme, meses atrás al ver sus avances, no fue la mejor. Por un lado, pensé que era un producto destinado exclusivamente a los niños o pre-adolescentes, y por otro, que estos productores yanquis ya no saben qué inventar: robots boxeadores...?? "Qué idea tan traída de los pelos!!", fue lo que me pasó por la cabeza instantáneamente. Y por supuesto, muy pocas fueron mis intenciones en aquél momento de ver esto, salvo quizás algún día en algún DVD alquilado o prestado.

Pero hete aquí que finalmente me han convencido de ir al viejo Cine Español de nuestra ciudad de Chivilcoy a ver esta obra del director canadiense Shawn Levy, conocido por haber dirigido "Una Noche en el Museo" y su posterior secuela. Y vaya gratísima experiencia que ha resultado! "Gigantes de Acero" ("Real Steel" en el original) es un muy buen producto, un enorme entretenimiento cinematográfico, excelentemente filmado y muy bien actuado por la pareja central que componen padre e hijo, Charlie y Max Kenton, personajes encarnados por el australiano Hugh Jackman -a quien vimos en la saga "X-Men", en la grandiosa "Van Helsing" o en "El Truco Final"- y por el pequeño actor canadiense de doce años, Dakota Goyo.

La acción se desarrolla en un futuro cercano, en el cual han pasado a ser moneda corriente los combates entre robots manejados por humanos, peleas en las cuales se apuesta mucho dinero, y que han pasado a ser un enorme negocio para quienes saben aprovecharlo. Charlie Kenton es un buscavidas que vive estrictamente el hoy, dejando a su paso un tendal de deudas de juego. Charlie ha estado en el negocio de las peleas de robots desde que dejó la actividad del boxeo, donde supo destacarse años antes, aunque sin llegar a ser un gran campeón.

Charlie viene cuesta abajo en su economía, y sus robots son vencidos y destruídos en las contiendas, hasta que se entera que una ex pareja suya con la cual tuvo un hijo (Max) ha fallecido; y que debe presentarse a una audiencia para firmar los documentos en los que cede los derechos de tenencia del niño a su ex cuñada. Charlie ve la oportunidad de sacarle dinero al esposo de su ex cuñada para firmar dichos papeles, pero igualmente deberá pasar un corto período de tiempo en compañía del pequeño Max, ante un viaje previamente programado que los futuros tutores deben hacer.

En un primer momento, la relación padre - hijo parece estar muy dañada y muy lejos de recomponerse, pero la pasión del pequeño por los robots y por los combates, lo lleva a interesarse paulatinamente en la personalidad de su padre, y en el submundo en el que éste se halla envuelto. Una noche, buscando partes en desuso para poder armar un nuevo robot, encontrarán por accidente a Atom, un viejo modelo de entrenamiento, semi enterrado en un desarmadero. Pese a la inicial negativa de Charlie, Max se llevará consigo al robot, lo pondrá en condiciones, y pronto descubrirá que Atom posee algo más que las cibernéticas y heladas características de sus congéneres.

De allí en más, Max comenzará a insistirle a Charlie para que ponga a Atom a pelear contra otros robots, al tiempo que va incrementando y humanizando su relación con el hombre de acero. Charlie ve que Atom es viejo y resistente, pero más pequeño que los demás robots de combate, y aunque en un principio se niega terminantemente, pronto descubrirá que Atom -algunas enseñanzas mediante- puede lograr algo mucho más importante que lo que su viejo y deteriorado aspecto hace suponer...

Los efectos visuales de "Gigantes de Acero" son el gran fuerte de la película: los robots interactúan con los actores en brillante perfección de imágenes, desparramando una colorida violencia por momentos no exenta de humor (la escena del combate contra el frankesteniano humanoide de los punks es antológica!). La duración del film (poco más de dos horas) se escurre como agua entre los dedos, claro ejemplo de que el producto es sumamente entretenido y llevadero.

Las actuaciones son también muy sólidas, especialmente la del carismático Jackman, quien le aporta gran credibilidad a su personaje de truhán de poca monta luego conmovido por el amor de y hacia su hijo; y la del jovencísimo Dakota Goyo, el apasionado descubridor del gran Atom. En contrario de lo que se puede imaginar a priori, éste no es un film hueco ni vacío de mensaje, sino todo lo contrario; es más, Atom es un gigante de acero, pero sus guiños de humanismo son permanentes.

Absolutamente recomendable para cualquier clase de público, "Gigantes de Acero" demuestra y justifica el porqué de su gran éxito comercial en las salas. Un grandioso esparcimiento cinematográfico que vale plenamente el rato que se pasa en el cine, y que te hace salir a la calle con una sonrisa en tu cara... :)

Título: "Gigantes de Acero" ("Real Steel")
Año: 2011
Origen: Estados Unidos / India
Director: Shawn Levy
Principales intérpretes: Hugh Jackman, Dakota Goyo y Evangeline Lilly
Duración: 127 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-