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viernes, 14 de octubre de 2011

El Descenso, parte II

Reza un remanido axioma cinéfilo que "segundas ni terceras partes nunca fueron buenas". Personalmente, opino que tal aseveración se ha visto desestimada en los últimos años por producciones cinematográficas que han igualado, y en varios casos superado, el nivel de sus predecesoras. Y en el caso de ésta secuela de buen cine de terror moderno que es "El Descenso, parte II", si bien no podemos decir que sea mejor que la primera parte (no cuenta ya con el factor sorpresa, lo cual disminuye notablemente sus posibilidades), al menos podemos destacar que se le acerca mucho. Y que se coloca casi en una misma línea de interés.

En esta segunda entrega, fechada en 2009 (la primera se había filmado cuatro años antes), la protagonista Sarah (encarnada por la actriz malasia Shauna MacDonald, partícipe también de la primera parte) se encuentra internada en un centro médico tras haber escapado solitariamente del impresionante sistema de cavernas subterráneas donde se desarrollaron los trágicos hechos descriptos en el primer film. Ensangrentada, herida, y en estado de shock, es interrogada por la policía del lugar, comandada por un tosco oficial apellidado Vaines (el irlandés Gavan O'Herlihy), quien sospecha que Sarah tiene bastante que ver con la desaparición y muerte de sus compañeras.

Los grupos de rescatistas que indagan en la zona, descubrirán un sistema de grutas al cual es posible descender a través de una antigua plataforma con viejas roldanas y poleas en dudoso estado, y en dicha plataforma de descenso retornará Sarah a las profundidades montañosas, acompañada por tres rescatistas, el mencionado Vaines y la oficial Ríos (Krysten Cummings), quien sí considera que Sarah es inocente, y que es en realidad otra víctima que ha salido ilesa por milagro desde las profundas cuevas subterráneas.

Al cabo de un tiempo de arribar a su opresivo destino bajo tierra, el grupo de rescate comprenderá el real peligro que ha significado descender a ese insano lugar; aunque tendrán la oportunidad de encontrar allí abajo a una de las acompañantes de Sarah, a la que se creía otra víctima más de los pesadillescos seres que habitan en tan ominosos parajes...

La acción de esta segunda película está muy bien llevada por el director inglés Jon Harris, cuyo único trabajo en ese rol (hasta la fecha) es éste que nos ocupa. Harris posee una buena experiencia como editor, en varias producciones. Pero pese a su falta de rodaje en el rubro, sale muy bien parado de esta historia. El Descenso II es llevadera, interesante, no aburre nunca, y cumple atinadamente con su misión de poner nervioso al espectador, partícipe involuntario de la intranquilidad que acosa a los protagonistas, sólos a tantos metros de profundidad. Un compendio de los miedos humanos más reales: el temor a la oscuridad, al encierro, a lo desconocido, a no poder escapar. La atmósfera que se crea es ominosa, agobiadora.

Los efectos visuales y la ambientación en la oscuridad de las cavernas subterráneas están bien logrados; siendo que no es tanto lo que se vé, sino más lo que se insinúa. Y casi siempre, lo que se adivina es atemorizante.

Las actuaciones son todo lo convincentes que pueden ser al tratarse de una película de este género; la labor de Shauna MacDonald encarnando a la torturada Sarah es bastante lograda e interesante, aunque lejos estará de recibir algún premio por ella. En resumen, todos los ingredientes de El Descenso II son de aceptables para arriba, por lo cual creemos que agradará a la gran mayoría de los seguidores del cine de terror. Recomendable.

Título: "El Descenso, parte II" ("The Descent, part II")
Año: 2009
Origen: Reino Unido
Director: Jon Harris
Principales intérpretes: Shauna MacDonald, Natalie Mendoza y Gavan O'Herlihy
Duración: 94 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

lunes, 3 de octubre de 2011

Balada Triste de Trompeta



Qué querés que te diga...?
"Balada Triste de Trompeta"
Alex de la Iglesia

Pochoclo salpicado en sangre, para no abandonar la costumbre de la -cuanto menos- intensa producción fílmica de Alex de la Iglesia. Si bien esta última entrega no podría ser definida como un éxito rotundo, vale la pena analizarla. Es que los directores tienden a repetir las fórmulas del éxito (léase: Tarantino jamás podría abandonar los regueros de sangre por los que es famoso. Es como pretender que una peli de Michael Bay no tenga explosiones), y “Balada Triste de Trompeta”, homónima a un hitazo de Il Niño Raphael, tiene todos los elementos claves de las recetas eclesiásticas de Alex.

A saber:
A) Antifascismo que roza lo SKA: la política es ineludible y ciertamente vital en la historia que el director quiere construir. La España rota, esa que murió de la otra España, es el escenario predilecto para de la Iglesia, en el que somete a sus personajes a los vaivenes que la Guerra Civil Española demandaba. Literalmente, en un impecable comienzo que rememoraría a una "Bastardos Sin Gloria" versión eshhhhhpañola, los ejércitos revolucionaros irrumpen en el circo de Santiago Segura, el padre del protagonista de nuestra historia. Sanguinaria y deliciosa, los miembros del circo (Segura disfrazado de payaso, que a su vez está disfrazado de mujer) acometen contra las fuerzas fascistas en una magia surreal que sólo de la Iglesia puede parir. Es evidente, dada la impronta dramática que suelen tener las películas del director, que el padre del que ahora se convertirá en el Payaso Triste muere en algún trágico accidente marcando al hijo a fuego. Psicología básica, pues.

B) Un minón. El Payaso Triste (tristemente rellenito, tristemente inoperante. Tiene pinta de manicero. Lo banco, igual) eventualmente cae en un circo. Claramente, si te introduje al tema B con la frase “minón” suponés qué continúa. El protagonista se enamora de -¡oh sorpresa!- la elástica acróbata del circo encarnada en la sensualísima (y pésima actriz) Carolina Bang, oprimida por los besos irlandeses y épicas golpizas del que se convertiría en el partenaire del protagonista: el Payaso Alegre. Sí, triángulo amoroso mediante y todo. Y la trama se complica.

C) Mountain Splash de sangrita. B desencadena C, por supuesto, tal es la lógica fílmica. Peleándose por el amor de la contorsionista, los payasos entablan una guerra sin concesiones que termina con la desfiguración facial de ambos, brote psicópata del protagonista y todo.

D) Vestuario de loca, loca, loca. El Payaso Triste deberá, intentando recuperar el amor de Natalia, la contorsionista que ante tanto despilfarro hematológico debe dejar el circo con sus muy anecdóticos personajes para fundar un cabarulo, sufrir tremenda transformación que lo dejará hecho un… bueno, extravagante caballero armado hasta los dientes con semi-automáticas que se pasea con total impunidad por Madrid con una mitra en la cabeza. Seh, está vestido de Papa lúdico, en definitiva.

E) Más sangre, sangre y sangre.

F) Final incierto y muerrrrrte para todos. La película, que se construía absurda ya desde un principio, tiene ese mensaje de abyección humana que recuerda a Disney con su “Creé en ti mismo!” O sea, una historia que se construye en constantes clímaxs hace que cada giro en el guión parezca absolutamente arbitrario y que, por falta de comparación, puede causar tanto taquicardia, como embole marca ACME. Ciertamente, Alex de la Iglesia tiene su propia firma y hay que tenerlo en cuenta a la hora de animarse a “Balada Triste”, una historia que exige de la pantalla grande. Y de última, tenés a Carolina Bang en escenas de sexo injustificadas. Todos ganamos.

Título: "Balada Triste de Trompeta"
Año: 2010
Origen: España / Francia
Director: Alex de la Iglesia
Principales intérpretes: Santiago Segura, Carolina Bang y Fofito
Duración: 107 minutos.

Comentó: Gabriella Botello, para OXIDO.-